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Hablamos de “cambio de paradigma” pero eso… ¿que es?

Ilustración de Jon Kudelka, en The Australian

Bienvenido al “Nuevo Paradigma”

Ultimamente se oye hablar mucho de “paradigma”, de “cambio de paradigma”, de “pensamientos paradigmáticos” y de cuantas variaciones y permutaciones sean posibles con el término; de hecho la primera entrada de este blog se titula BIM debe ser entendido como un nuevo paradigma, y desde el momento en que utilicé ese término empecé a inquietarme por si el lector entendía bien a que me refería, porque me parece que es un concepto esencial para comprender la importancia de esta nueva forma de trabajar.

La primera vez que oí esa palabra fue hace quince años en un curso de doctorado que impartió un profesor belga, haciendo referencia a la obra de Rem Koolhas como “paradigma de la nueva arquitectura”. Me pareció una frase bonita, con empaque, pero al final de la charla me quedé como estaba, preguntándome que era eso de “paradigma” y escondiendo mi ignorancia detrás de mis compañeros de clase (de los que ahora estoy seguro que tenían tan poca idea del asunto como yo). Poco a poco he ido asimilando el concepto, no sin dificultad, pues no encontraba quien me lo explicara con la claridad suficiente para que lo pudiera comprender, así que ahora voy a atreverme a explicárselo a ustedes.

Los paradigmas no son mas que los esquemas mentales que cada uno de nosotros tiene en su cabeza, convertidos en modelos o ejemplos a seguir, y que muchas veces son limitativos y suponen prejuicios que nos impiden ver la realidad tal como es, transformándola en aquello que pensamos es. Y como no hay nada mejor que poner un ejemplo, aunque me aleje un poco de la metodología BIM, les hablaré de música.

Les invito a escuchar Strange Fruit, de la inolvidable Billy Holiday, la primera canción antirracista de la historia. En los Estados Unidos de América el racismo fue un paradigma amparado por la legalidad hasta 1964, donde la sociedad WASP segregaba a los afroamericanos por el hecho de serlo con infinidad de argumentos basados en su supuesta incapacidad para ser considerados como personas. Las viviendas, escuelas, transporte, hoteles, restaurantes, incluso los lavabos estaban divididos para evitar que el hombre blanco se “contaminara” por la influencia del negro. Esa misma sociedad impulsó un cambio de paradigma, cuya culminación se alcanzó 45 años mas tarde con la proclamación del inolvidable Yes, we can.

Cuando hace veinte años queríamos escuchar esa canción en nuestra casa teníamos que comprar un CD, recopilatorio o del autor, que traía unas cuantas canciones mas (que podían interesarnos o no). En la actualidad solo compramos un CD para regalar a los demás por navidad o cumpleaños, ya que para nuestro uso recurrimos a portales de descarga on-line como iTunes o en streaming como Spotify. Ahora todo esto parece muy normal, pero si hace dos décadas alguien le hubiera dicho que la música se comercializaría través de un ordenador, comprando solo las canciones que quisiera oír, es muy posible que lo tildara de iluminado. El paradigma era “para escuchar mi canción preferida tengo que comprar un CD de 20 euros” y el cambio de paradigma ha supuesto que “puedo escuchar mi canción preferida comprándola por solo 0,99 euros a través del ordenador o smartphone” ¿Se entiende bien? Espero que si.

Lo mismo ocurre con el BIM y, como no quiero ser reiterativo y pesado, les remito a otra entrada de mi blog ¿Por qué mi amigo tiene que pagar dos veces por lo mismo? en donde pretendo explicar el alcance del cambio de paradigma que se avecina.

Me quedo mas tranquilo después de profundizar en el significado de “paradigma”, por lo que en los próximos artículos entraré a detallar la esencia de la metodología BIM y sus ventajas económicas, la explicación de los términos mas utilizados y, como no, la aplicación práctica de todo ello en nuestro trabajo; pero si a alguien le queda alguna duda sobre lo que supone un “cambio de paradigma” le aconsejo ver este video, que espero disfruten tanto como yo.

¿Por qué mi amigo tiene que pagar dos veces por lo mismo?

AutoCAD_25yearsTengo un amigo que ocupa un cargo de responsabilidad en una empresa que está empezando a exigir que sus proyectos se presenten íntegramente modelados, con sus datos parametrizados (en BIM, vamos…) y el otro día, mientras compartíamos mesa y mantel y soportaba estoicamente mi exposición sobre las nuevas bienaventuranzas, me comentó un asunto que me dejó estupefacto: pedir que los proyectos se presentasen en BIM ¡les resultaba más caro que si no lo pedían! Los técnicos que trabajan habitualmente para su empresa pasan un sobre coste si el proyecto tiene que entregarse modelado virtualmente, con el argumento de que dicha labor exige más horas de trabajo.

El porqué de esta situación es muy fácil de explicar y voy a hacerlo de forma didáctica e imaginativa, pero necesito retroceder en el tiempo. Pongámonos por ejemplo en 1988, hace tan solo 25 años. Supongamos que meto a mi amigo en una “cápsula del tiempo” y le envío allí a trabajar a la misma empresa, para dedicarse a la misma labor que desarrolla en la actualidad, y solicita los planos en formato DWG (en AutoCAD, vamos…) porque su equipo cree que con los planos en dicho formato digital podrá gestionar de forma más eficaz la información, archivándola en un ordenador o enviándola por mensajero en uno o varios discos flexibles de 5,25”, y también modificar, medir, superficiar y superponer dibujos, aparte de imprimir, si quiere, en el formato de papel que se considere conveniente cuantas copias necesite. Pero he aquí que los proyectos le salen más caros que si pide los planos en papel, lo que le ocasiona quebraderos de cabeza y que su puesto penda continuamente de un hilo.

¿Qué sucede? Que los técnicos que desarrollan los proyectos dibujan los planos, representando una abstracción del edificio proyectado en forma de plantas, alzados y secciones sobre papel vegetal, del que luego hacen un número limitado de copias heliográficas, que no se pueden fotocopiar y que, convenientemente dobladas, se encarpetan para su entrega. Pero si el cliente les pide los planos como archivos digitales deben encargar a alguien que redibuje todo lo hecho hasta el momento para cumplir las condiciones establecidas, y eso es lo que incrementa el coste del proyecto. Esos tiempos no son muy lejanos para muchos de ustedes ¿verdad?

¿Por qué no se dibujó el proyecto en CAD desde el principio, si así lo pedían? Porque era necesario un cambio de paradigma, lo que siempre resulta un proceso difícil: nadie creía en el dibujo digital, había poca gente preparada para dar el salto tecnológico y se pensaba que limitaba la creatividad.

¿Por qué es hoy es más caro un proyecto en BIM? Porque se dibuja en CAD y posteriormente se encarga el modelado virtual del edificio. Eso no es BIM, eso es una pérdida de tiempo y de dinero. El proyecto debe iniciarse en BIM, modelando las ideas y enriqueciendo dicha construcción virtual con los datos relacionados con sus cualidades, calidades, costos y tiempos que vaya exigiendo el desarrollo del mismo.

Estudios recientes demuestran que un equipo BIM desarrolla un proyecto con un 56% de los recursos empleados para hacerlo en CAD, pero estos recursos deben estar mejor preparados pues tienen que construir en vez de dibujar. Implantando BIM en la fase de proyecto se ahorra dinero y tiempo, se reducen riegos y se genera una información más coherente y rica, disminuyen un 37% las diferencias en mediciones y el coste final de obra se reduce en aproximadamente un tres por ciento ¡30.000 euros por cada millón de euros contratados!

¿Es mi amigo un iluminado o un gestor eficiente? El tiempo lo dirá…

BIM debe ser entendido como un nuevo paradigma

Imagen

Nuestro entorno socioeconómico ya se ha dado cuenta de la importancia de BIM (Building Information Modelling). El objetivo del gobierno británico es alcanzar en 2016 un nivel de desarrollo BIM que permita exigirlo en todas las licitaciones de obra pública de presupuesto superior a cincuenta millones de libras, mientras que en algunos estados norteamericanos ya lo exigen para sus proyectos. No se quedan atrás regiones como el Golfo Pérsico, los países nórdicos y estados tan lejanos como Singapur.

También les sugiero que lo anterior se pueda alcanzar utilizando técnicas y herramientas fácilmente accesibles, económicas y productivas para optimizar los procesos y su rendimiento, donde todos los interesados aporten valor, lo que mejor pueden hacer, para alcanzar juntos el resultado óptimo.

Este idílico futuro es ya una realidad tangible, aunque muchos de ustedes no lo crean. El BIM (Building Information Modelling) supone tanto para gestores de proyectos como para clientes, técnicos, constructores y usuarios una novedosa metodología de trabajo en la industria de la construcción, desconocida hasta ahora, que cambiará la forma de comunicarse y trabajar, de diseñar y construir, de gestionar y habitar.

Pensar que BIM es una herramienta informática o una gran base de datos con interfaz gráfica supone contemplar la situación con una mirada corta y parcial. BIM debe ser entendido como un nuevo paradigma, la transición hacia un revolucionario esquema integrador en el que se manejan novedosos conceptos, métodos y modelos de relación entre todos los actores interesados para mejorar la eficiencia de la gestión de la información en la construcción, reduciendo riesgos y ahorrando tiempo y dinero.

Tenemos que acostumbrarnos a manejar conceptos como construcción virtual o pre-construcción, gestión colaborativa de bases de datos y términos como IPD, COBie o IFC, que puede que la mayoría de ustedes lean aquí por primera vez, pero que en poco tiempo les resultará muy familiares.

La resistencia al cambio es nuestro peor enemigo, pues el desconocimiento induce al temor y este al inmovilismo. El BIM llega para quedarse y cuanto antes seamos conscientes de esta revolución mejor podremos reaccionar ante la realidad que se presenta ante nuestros ojos. Queda por delante un apasionante camino de divulgación, formación e implementación y mejora de procesos; todo está por hacer y debemos ponernos a trabajar en ello cuanto antes, pues el futuro ya está aquí.